Y yo pensaba, ¿sería este tío capaz de hablarme así, si en lugar de ir vestido con su traje y su corbata estuvieramos ambos desnudos, cara a cara?
Recientemente vino a visitarme una persona que conozco desde hace 15 años. Él llevaba 23 años trabajando para una entidad financiera, era una persona con cierto poder dentro de su empresa, poder que no siempre utilizó para hacer el bien. De hecho me vi sometido y "forzado" a hacer cosas que no hubiera hecho, bajo la presión que él podía ejercer merced a su poder.
Este señor hoy tiene 52 años y lleva 15 meses, como suele decirse... en la "puta calle", cerquita ya de quedarse sin paro. Por cierto, esta expresión, a lo largo de 15 años, la escuche mucho de su boca... "ya sabes Titanic, he puesto a unos cuantos en la puta calle, asi que vamos a hacer las cosas como yo te digo porque en mi empresa se tiene muy en cuenta mi opinión"
Este señor mide 1,90 y pesa unos 110 kilogramos. Tenerlo sentado frente a mi, en el mismo despacho donde hacia demostración y uso continuo de su poder, y ver como se derrumba hasta llorar cuando te cuenta como le despidieron en su empresa es algo impactante.
De nuevo la vida, que es sumamente generosa conmigo, me ha dado otra importante lección en cuerpo ajeno. Otra vez he visto muy de cerca como hay que tener un cuidado extraordinario em no dispensar a las personas un trato soberbio. Hoy estas arriba, cobrando 5.000 euros al mes, siendo el puto amo de la ciudad, teniendo una corte de siervos a tu merced y mañana te das cuenta que con 52 años nadie te quiere contratar, se te acaba el paro, pensaste que la vida iba a ser siempre asi y hoy no tienes ahorros, quienes eran tus siervos todavia conservan su trabajo, y te ves obligado a buscar una mano afectuosa en aquella que cuando saludabas tiempo atrás, obligabas a ponerla palma arriba porque tu ofrecimiento era siempre con la palma hacia abajo.
No se le deseo a nadie que se vea en la situación de este señor, pero me vienen a la mente unas cuantas personas que tal vez hayan méritos en su vida para ser acreedores de una buena hostia como esta.
En fin, que hay que portarse bien porque no somos tan listos como nos creemos.
..."y aunque todos cambiamos de traje, a solas desnudos vamos"
Unos los querían para mano de obra barata: jornaleros de miseria, chachas dóciles y carne de puticlub. Otros, para adornarse con la media verónica de que las fronteras son fascistas, aquí cabemos todos y maricón el último. El resto miramos a otro lado porque eso no iba con nosotros. A mí, pensábamos, la impotencia me la trae floja. Y adobando el asunto, la llamada opinión pública –esa puta perversa, tornadiza e hipócrita– extendió su salsa de irresponsabilidad y demagogia. Así, es natural que ni Pepé ni Pesoe, ni gobiernos, ni ministros, ni presidentes autonómicos, ni alcaldes y alcaldas de esta variopinta nación de naciones discutibles y discutidas del payaso Fofó, hicieran otra cosa que currarse lo inmediato. Ninguno de nuestros políticos renunció a esos viajes que se montan a costa de nuestra imbecilidad y dinero con el pretexto de estudiar el funcionamiento del metro de Estambul, las posibilidades eólicas de la Gran Muralla, el impacto del mosquito anófeles en el turismo de Cancún o el imprescindible hermanamiento de Tomillar del Rebollo con San Petersburgo. Nadie, en vez de hacer turismo por la patilla, se asomó a Francia, por ejemplo, donde el problema de la inmigración descontrolada y marginal hace tiempo que rechina en toda su crudeza. A aprender de los errores ajenos, y no meter la gamba en los mismos barrizales.
Las prioridades eran otras: ganar dinero o votos fáciles, emparedar el problema futuro entre la desvergüenza de los explotadores y el buenismo estúpido de los cantamañanas, con esos supuestos papeles para todos que, además, eran mentira. Lo que viniese luego importaba un carajo. Por eso, leyes y normas no respondieron nunca a una política previsora de integración real y educación, planificada con realismo e inteligencia. Nadie aclaró, tampoco, qué idea de España iba a brindarse a quienes se acogían a ella. Qué espacio común podrían hacer suyo, a qué costumbres adaptarse, qué cauces serían adecuados para fundirse con el entorno sin renunciar al carácter y cultura propios. Qué derechos, y también qué obligaciones. Ofreciéndoles una tierra culta, abierta, común y generosa que el inmigrante, o sus hijos, no tardaran en sentir como propia. Una nueva patria: abierta, varia y coherente al mismo tiempo, que pudiesen, con poco o relativo esfuerzo, hacer suya.
Pero todo eso habría requerido inteligencia política, cálculos a largo plazo hechos por gobernantes previsores, no por gentuza oportunista que promulga leyes coyunturales, contradictorias, y sólo actúa pendiente del titular de telediario y de las próximas elecciones, en un país de borregos donde todo problema aplazado es un problema resuelto. Salía más barato dejar que las cosas se asentaran de forma natural. En vez de procurar explicar la necesaria historia del Cid Campeador a un niño magrebí, lo que se hizo fue eliminar al Cid de los libros escolares. Nada por aquí, y nada por allá. Vacío total. Papilla informe, sin sustancia, válida para todos y que no nutre a nadie. Y así, el resto. Cualquier intervención o planificación seria habría sido un acto totalitario y fascista. Laissez faire, laissez passer. Y vaya si pasaron. De cualquier manera. Hacinándose en guetos infames, desorientados mientras los explotábamos en español, en catalán, en gallego, en vascuence, en mallorquín, en valenciano, en bable, en farfullo de Villaconejos de la Torda. Sometidos por fuera a todas las gilipolleces en que tan diestros somos, y formando por dentro sus propias estructuras independientes. Con los daños colaterales lógicos: marginación involuntaria o deliberada, descontrol, delincuencia. Transformando barrios y pueblos enteros, unas veces para bien y otras para mal. Porque no hay gueto bueno, y ciertas convivencias desequilibradas son imposibles. Saturando sistemas poco previsores que no dan más de sí. Creando, también ellos, sus núcleos marginales específicos, sus rencores internos y ajenos. Sus propios problemas.
Ahora mugen vacas flacas y el negocio se va al carajo. De pronto, molestan. Pero ni siquiera así sacamos consecuencias útiles de las señales registradas en otros países que afrontan situaciones parecidas. Y al final pagarán los de siempre. Los tres, o treinta, o trescientos infelices apaleados en tal o cual sitio por una turba de bestias analfabetas en busca de alguien a quien linchar después de haberlo explotado hasta el tuétano. A cambio, algún día, cuando la desesperación propia y el racismo inevitable empujen a esos desgraciados al extremo, allí donde se sientan fuertes y puedan no sólo sobrevivir, sino defenderse e incluso agredir, arderán barrios enteros. No les quepa duda. Nos ajustarán las cuentas con su cólera desesperada, históricamente justa. Espero estar aquí para verlo, apoyado en la ventana de la biblioteca con la última botella de vino en la mano: respetables matronas en deshabillé corriendo por las calles mientras los bárbaros, como era inevitable, saquean Roma. Que nos den, entonces. Que nos vayan dando.
Cuando uno se da un empacho y no consigue hacer la digestión, puede arreglar su malestar siguiendo estos puntos:
1.- Acercarse al cuarto de baño.
2.- Abrir la puerta y entrar.
3.- Arrodillarse frente a la taza del WC.
4.- Muy importante, abrir la tapa del WC.
5.- Abrir la boca tanto como sea posible.
6.- Juntar los dedos índice y corazón de la mano derecha (los zurdos pueden hacerlo con la izquierda).
7.- Introducir tan profundamente como sea posible los dedos dentro la boca, previamente abierta.
8.- Tocar la campanilla o gorgonchón según dicen por mi pueblo.
Voilá, sin mayor esfuerzo, se procede a la evacuación por via oral de los alimentos ingeridos, que no digeridos.
En caso de que le resulten excesivemente violentos o desagradables los puntos 5 al 8, pueden sustiuirse por este visionado, que provocará exacta reacción consiguiendo el mismo efecto de alivio.
La gente que me conoce me da la razón, les digo en confianza que soy un ser solitario, una persona que sólo se encuentra a sí misma en los lugares alejados de eso que mis "semejantes" llaman sociedad.
A veces me entretengo escribiendo o hablando sobre cosas que en realidad me importan un bledo, como la política o mi idolatrado Zapatero.
A veces pongo mi mano sobre el hombro de quien me cuenta lo mal que lo trata su jefe en el trabajo, de quien me explica batallitas de envidias y celos triviales, otras veces escucho con interés y aparente preocupación los problemas que alquien tiene con su mujer, con su suegra, con su novio....
Tanto interés le pongo que en ocasiones yo mismo creo preocuparme por esas cosas. Pero cada cierto tiempo me sucede algo, me vacío de todo esto. En el fondo me doy cuenta que lo único que de verdad me preocupa de mis seres cercanos es su salud, sólo temo por ellos cuando de verdad tienen un problema que pone en peligro su vida, el resto, ME DA IGUAL.
El 99% de nuestros "problemas" tienen su origen en nuestro modelo social y nuestro estilo de vida y sinceramente, a mi me da verdadero asco la sociedad, la gente, el tumulto, el rebaño...
Debo confesar otras dos cualidades/defectos de mi persona. Una es la cobardía, ya que cobarde soy por no tener agallas de desaparecer, sin más, sin dejar rastro. Convertirme en nómada y simplemente vivir o dejar de hacerlo. La segunda cualidad/defecto que me adorna es el pragmatismo, pues aceptada mi cobardía y las leyes miserables de la sociedad en la que vivo, trato de jugar con sus reglas y obtener el mayor provecho posible.
En los ultimos meses me estoy sintiendo en riesgo permanente, pero voy jugando los puntos como quien no tiene nada que perder...y además, como no, uno se da cuenta que el odio es una fuente inagotable de energía, por muchas frases manidas que haya al respecto...
Quedan algo mas de dos años para las elecciones, y desde este humilde rincón, quiero poner en marcha la maquinaria electoral para que todos los españoles de bien, otorguen su confianza de nuevo a nuestro presidente, a Don José Luis Rodriguez Zapatero.
Quiero rendir merecido homenaje a los diez millones y medio de españoles que con su voto, permitieron que Don José Luis dirija nuestra amada nación.
Con estas palabras de apoyo, espero, deseo profundamente, que en el próximo mes de marzo de 2.012 (no caerá la breva de que sea antes...), el presidente Rodriguez revalide de nuevo el gobierno socialista, al menos con doce millones de votos.
Y para que veais que mis palabras no son vacias, sino bien fundamentadas, por favor, recordad el discurso de cierre del último debate de televisión en la campaña anterior.
Me despido con una gran frase de un gran hombre de estado... un verdadero mesías..
El pez chico jamás se tragará al gordo de un bocado, pero si durante once meses le va dando pequeños mordiscos, llega el día en el que el gordo si quiera existe, ha sido devorado por el chico casi sin darse cuenta.
Pues si, esto es lo que ha ocurrido durante el 2.009, que para mi ha terminado hoy, a las once y media en una notaría. Por fin, se acabó la guerra civil y mi panorama profesional se ha despejado definitivamente, ya me puedo dedicar en cuerpo y alma a lo que de verdad me gusta, trabajar, sin perder energías en guerras inútiles.
Si alguien, que por creerse poderoso, te subestima, te desprecia o te ningunea, no hace sino convertirte en un "Alcorcon", cuando quiere darse cuenta, ha recibido tantos golpes que ya solo puede agachar la cabeza y desaparecer.
Hace ya unas semanas que sabía que iba a ganar esta guerra, por lo que a pesar de últimos momentos, duros e intensos, llevo un tiempo digiriendo una victoria, que se ha materializado hoy.
Si, si, he ganado y por goleada. Puedo descomponer mi sentimiento de victoria por dos factores:
1º El tremendo aprendizaje que esto deja en mi haber para el resto de mi vida. He aprendido mucho gracias a lo mal que me han tratado durante estos once meses, he recibido una tremenda lección de falta de humanidad, sufrida en mis propias carnes. No se debe tratar a nadie así de mal, pero menos aún a tu rival en una negociación, le haces más fuerte. 2º Quince años trabajando, quince años siguiendo una linea recta, quince años de transparencia, quince años de buena educación incluso en la divergencia, quince años de respeto a las posiciones contrarias a la mia han servido para que a la hora de la verdad, la gente apoyara al pez chico, dejando de lado al gordo. Esto prueba que el trabajo bien hecho y constante, termina dando sus frutos.
Como dije, llevo un tiempo digiriendo y analizando los motivos de la victoria y ciertamente, tengo un mérito que me atribuyo en exclusiva y con orgullo, acerté de pleno con la elección de la gente en la que me iba a apoyar durante estos once meses, son ellos, un asesor fiscal, un abogado, un notario y un director de banco los que con su apoyo y ayuda han permitido que este momento llegara. El gordo, se equivocó, tiene ilimitados medios y recursos, pero se equivocó de personas.
Hoy he vivido, metafóricamente, un funeral de cuerpo no presente, porque el gordo ni siquiera se presentó, pero sus representados tenían en la cara dibujado el símbolo de la derrota. Gran lección para ellos también, se equivocaron de personas, se equivocaron en las formas, se equivocaron tanto que cuando se dieron cuenta, era demasiado tarde.
En definitiva un dia maravilloso que sirve para poner colofón a lo que sin duda ha sido uno de los años más importantes de mi vida. No sólo de trabajo vive el hombre y este hombrecito decidió hace ya algún tiempo vaciar su pozo, no ha sido fácil, pero no podía imaginar hasta que punto me iba a recompensar el esfuerzo.
El 2.009 ha sido el año en el que esa figura que tanto utilizo en mis entradas del blog, Mar, apareció en mi vida. Mar, que vacila continuamente entre la metáfora y la realidad, es una persona con la que tengo claro que quiero pasar el resto de mi vida. Tan seguro estoy de esto, que me permito dejarlo escrito donde todo el mundo pueda leerlo. Mar es lo mejor que me ha pasado y si me ha pasado este año, por duro que haya sido el 2.009, jamás podré referirme a él como un mal año. Gracias a ella he podido reir cuando sólo tenía ganas encerrarme y mirar al suelo. Gracias a Mar he aprendido que la verdadera pasión es otra cosa diferente a lo que yo imaginaba. Gracias a Mar he aprendido el poder tan maravilloso que tiene la mente para aislarse de la realidad y disfrutar de un sueño. Gracias a Mar he comprobado que acerté en su dia, que habia que vaciar el pozo porque ella lo llena todo. Tantas cosas son gracias a Mar, que a Mar no basta con darle las gracias, sino que merece que le demuestre cada dia que me quede por vivir que, ella, es la mujer de mi vida.