- La primera vez que se cruzan nuestras miradas en cada reencuentro.
- El olor de su piel, a cualquier hora del dia.
- Que me cuenten historias del pasado vividas en primera persona.
- Me gusta que me elijan como confesor cuando tienen algún problema, pero me encanta que compartan conmigo sus alegrias.
- Sentir que hay personas que confían en mi.
- La explosión que experimentan los sentidos cuando llega la primavera.
- Las canciones que me hacen revivir experiencias, incluso las malas experiencias.
- Caminar por el monte, en medio del silencio, detenerme y escuchar.
- Me fascina hablar conmigo mismo, que no es lo mismo que hablar sólo.
- Me gustan los flamenquines, cordobeses, ea.
- Me divierten las discusiones al límite, me encanta que me desafien.
- Jugar está bien, ganar está mejor.
- Me gusta er furbo, pero los domingos por la tarde NO es la mejor, de mis aficiones. (Ni los toros tampoco)
- Las ruinas.
- Hacer y deshacer.
- El olor a gasolina. (Joder, esta es rara)
- Que me miren a los ojos y me digan que me estoy equivocando.
- Estar al aire libre. Respirar.
- Madrugar mas los fines de semana que de lunes a viernes. (Esta tambien es rara ¿verdad?)
- Decidir, elegir, dirigir.
- Que fluyan las ideas.
- Terminar una cosa y empezar la siguiente.
- La contemplación.
- La gente discreta.
- Escuchar a la gente que no piensa como yo, pero que es capaz de razonar y exponer sus propias conclusiones.
- Mi polo opuesto.
- Y hablando de polo, el Magnum Blanco.
- Los coches antiguos.
- La televisión de los 80.
- Andar descalzo.
- Que me venza el sueño, como ahora mismo....
No creo en Dios, ni en ti. No creo en las promesas que llegan de un futuro que está por venir.
miércoles, 24 de marzo de 2010
martes, 23 de marzo de 2010
Cosas que odio (La lista interminable)
- Que cuando llega el ascensor, apeste a tabaco.
- A la gente que no respeta a los mayores.
- A la gente que tiene niños maleducados.
- Las palmadas en la espalda.
- El piropo.
- Que me hagan perder el tiempo.
- A los banqueros/bancarios, así en general.
- El uso que mucha gente hace de la libertad.
- El abuso de poder.
- A la gente no respeta al prójimo ni sus bienes.
- A Ana Rosa Quintana.
- A Jorge Javier "Vozkas"
- A Javier Sardá.
- A la gente que roba la infancia de un niño.
- No soporto a quien no sabe tratar educadamente a un camarero.
- El olor del tabaco en mi ropa.
- Trabjar gratis para hacienda.
- A los políticos.
- Que me interroguen.
- La gente poco inteligente. Auténtica lacra.
- La iglesia como institución.
- El invierno.
- Los actores que "se meten a políticos". Que ganas tengo de escuchar a ZP o a Rajoy decir "la ultima película de Bardem es un bodrio infumable".
- Los WC de muchos bares.
- Los bares en general.
- Recordar de cuando en cuando que sólo estoy de paso.
- Pensar continuamente que necesito más dinero.
- La angustiosa sensación de no tener tiempo suficiente.
- La distancia que separa dos cuerpos que realmente se atraen.
- Las palabras que asesinan de un disparo a los silencios.
- La compañía por imposición.
- A la gente que no aprovecha sus oportinades.
- A la gente que se calla cuando yo paso.
- A quien reparte culpas pero se apropia de méritos.
- La repugnante e hipócrita sonrisa perenne de Gonzalez Pons (PP)
- Despertar de sueños sin cumplir.
Tras leer las lineas de antes....concluyo que ODIO A LA GENTE. Me encantan algunas personas, pero la gente es odiosa.
- A la gente que no respeta a los mayores.
- A la gente que tiene niños maleducados.
- Las palmadas en la espalda.
- El piropo.
- Que me hagan perder el tiempo.
- A los banqueros/bancarios, así en general.
- El uso que mucha gente hace de la libertad.
- El abuso de poder.
- A la gente no respeta al prójimo ni sus bienes.
- A Ana Rosa Quintana.
- A Jorge Javier "Vozkas"
- A Javier Sardá.
- A la gente que roba la infancia de un niño.
- No soporto a quien no sabe tratar educadamente a un camarero.
- El olor del tabaco en mi ropa.
- Trabjar gratis para hacienda.
- A los políticos.
- Que me interroguen.
- La gente poco inteligente. Auténtica lacra.
- La iglesia como institución.
- El invierno.
- Los actores que "se meten a políticos". Que ganas tengo de escuchar a ZP o a Rajoy decir "la ultima película de Bardem es un bodrio infumable".
- Los WC de muchos bares.
- Los bares en general.
- Recordar de cuando en cuando que sólo estoy de paso.
- Pensar continuamente que necesito más dinero.
- La angustiosa sensación de no tener tiempo suficiente.
- La distancia que separa dos cuerpos que realmente se atraen.
- Las palabras que asesinan de un disparo a los silencios.
- La compañía por imposición.
- A la gente que no aprovecha sus oportinades.
- A la gente que se calla cuando yo paso.
- A quien reparte culpas pero se apropia de méritos.
- La repugnante e hipócrita sonrisa perenne de Gonzalez Pons (PP)
- Despertar de sueños sin cumplir.
Tras leer las lineas de antes....concluyo que ODIO A LA GENTE. Me encantan algunas personas, pero la gente es odiosa.
miércoles, 3 de marzo de 2010
fugaces, efimeros, de paso.
No cerraron la mano, y voló,
la cerraron demasiado, y murió.
"...no tengo dueño,
no soy tu esclavo,
un poco tuyo,
de todo el mundo..."
.E.B. - De todo el mundo - Las Consecuencias.
la cerraron demasiado, y murió.
"...no tengo dueño,
no soy tu esclavo,
un poco tuyo,
de todo el mundo..."
.E.B. - De todo el mundo - Las Consecuencias.
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Mariando fumia pasada la media noche
miércoles, 17 de febrero de 2010
Dímelo desnudo....
Y yo pensaba, ¿sería este tío capaz de hablarme así, si en lugar de ir vestido con su traje y su corbata estuvieramos ambos desnudos, cara a cara?Recientemente vino a visitarme una persona que conozco desde hace 15 años. Él llevaba 23 años trabajando para una entidad financiera, era una persona con cierto poder dentro de su empresa, poder que no siempre utilizó para hacer el bien. De hecho me vi sometido y "forzado" a hacer cosas que no hubiera hecho, bajo la presión que él podía ejercer merced a su poder.
Este señor hoy tiene 52 años y lleva 15 meses, como suele decirse... en la "puta calle", cerquita ya de quedarse sin paro. Por cierto, esta expresión, a lo largo de 15 años, la escuche mucho de su boca... "ya sabes Titanic, he puesto a unos cuantos en la puta calle, asi que vamos a hacer las cosas como yo te digo porque en mi empresa se tiene muy en cuenta mi opinión"
Este señor mide 1,90 y pesa unos 110 kilogramos. Tenerlo sentado frente a mi, en el mismo despacho donde hacia demostración y uso continuo de su poder, y ver como se derrumba hasta llorar cuando te cuenta como le despidieron en su empresa es algo impactante.
De nuevo la vida, que es sumamente generosa conmigo, me ha dado otra importante lección en cuerpo ajeno. Otra vez he visto muy de cerca como hay que tener un cuidado extraordinario em no dispensar a las personas un trato soberbio. Hoy estas arriba, cobrando 5.000 euros al mes, siendo el puto amo de la ciudad, teniendo una corte de siervos a tu merced y mañana te das cuenta que con 52 años nadie te quiere contratar, se te acaba el paro, pensaste que la vida iba a ser siempre asi y hoy no tienes ahorros, quienes eran tus siervos todavia conservan su trabajo, y te ves obligado a buscar una mano afectuosa en aquella que cuando saludabas tiempo atrás, obligabas a ponerla palma arriba porque tu ofrecimiento era siempre con la palma hacia abajo.
No se le deseo a nadie que se vea en la situación de este señor, pero me vienen a la mente unas cuantas personas que tal vez hayan méritos en su vida para ser acreedores de una buena hostia como esta.
En fin, que hay que portarse bien porque no somos tan listos como nos creemos.
..."y aunque todos cambiamos de traje, a solas desnudos vamos"
..."y aunque todos cambiamos de traje, a solas desnudos vamos"
domingo, 7 de febrero de 2010
De mayor...
De mayor... quiero escribir como Pérez Reverte...
(Sacado de AQUI)
INTRUSOS EN EL COMEDOR
Unos los querían para mano de obra barata: jornaleros de miseria, chachas dóciles y carne de puticlub. Otros, para adornarse con la media verónica de que las fronteras son fascistas, aquí cabemos todos y maricón el último. El resto miramos a otro lado porque eso no iba con nosotros. A mí, pensábamos, la impotencia me la trae floja. Y adobando el asunto, la llamada opinión pública –esa puta perversa, tornadiza e hipócrita– extendió su salsa de irresponsabilidad y demagogia. Así, es natural que ni Pepé ni Pesoe, ni gobiernos, ni ministros, ni presidentes autonómicos, ni alcaldes y alcaldas de esta variopinta nación de naciones discutibles y discutidas del payaso Fofó, hicieran otra cosa que currarse lo inmediato. Ninguno de nuestros políticos renunció a esos viajes que se montan a costa de nuestra imbecilidad y dinero con el pretexto de estudiar el funcionamiento del metro de Estambul, las posibilidades eólicas de la Gran Muralla, el impacto del mosquito anófeles en el turismo de Cancún o el imprescindible hermanamiento de Tomillar del Rebollo con San Petersburgo. Nadie, en vez de hacer turismo por la patilla, se asomó a Francia, por ejemplo, donde el problema de la inmigración descontrolada y marginal hace tiempo que rechina en toda su crudeza. A aprender de los errores ajenos, y no meter la gamba en los mismos barrizales.
Las prioridades eran otras: ganar dinero o votos fáciles, emparedar el problema futuro entre la desvergüenza de los explotadores y el buenismo estúpido de los cantamañanas, con esos supuestos papeles para todos que, además, eran mentira. Lo que viniese luego importaba un carajo. Por eso, leyes y normas no respondieron nunca a una política previsora de integración real y educación, planificada con realismo e inteligencia. Nadie aclaró, tampoco, qué idea de España iba a brindarse a quienes se acogían a ella. Qué espacio común podrían hacer suyo, a qué costumbres adaptarse, qué cauces serían adecuados para fundirse con el entorno sin renunciar al carácter y cultura propios. Qué derechos, y también qué obligaciones. Ofreciéndoles una tierra culta, abierta, común y generosa que el inmigrante, o sus hijos, no tardaran en sentir como propia. Una nueva patria: abierta, varia y coherente al mismo tiempo, que pudiesen, con poco o relativo esfuerzo, hacer suya.
Pero todo eso habría requerido inteligencia política, cálculos a largo plazo hechos por gobernantes previsores, no por gentuza oportunista que promulga leyes coyunturales, contradictorias, y sólo actúa pendiente del titular de telediario y de las próximas elecciones, en un país de borregos donde todo problema aplazado es un problema resuelto. Salía más barato dejar que las cosas se asentaran de forma natural. En vez de procurar explicar la necesaria historia del Cid Campeador a un niño magrebí, lo que se hizo fue eliminar al Cid de los libros escolares. Nada por aquí, y nada por allá. Vacío total. Papilla informe, sin sustancia, válida para todos y que no nutre a nadie. Y así, el resto. Cualquier intervención o planificación seria habría sido un acto totalitario y fascista. Laissez faire, laissez passer. Y vaya si pasaron. De cualquier manera. Hacinándose en guetos infames, desorientados mientras los explotábamos en español, en catalán, en gallego, en vascuence, en mallorquín, en valenciano, en bable, en farfullo de Villaconejos de la Torda. Sometidos por fuera a todas las gilipolleces en que tan diestros somos, y formando por dentro sus propias estructuras independientes. Con los daños colaterales lógicos: marginación involuntaria o deliberada, descontrol, delincuencia. Transformando barrios y pueblos enteros, unas veces para bien y otras para mal. Porque no hay gueto bueno, y ciertas convivencias desequilibradas son imposibles. Saturando sistemas poco previsores que no dan más de sí. Creando, también ellos, sus núcleos marginales específicos, sus rencores internos y ajenos. Sus propios problemas.
Ahora mugen vacas flacas y el negocio se va al carajo. De pronto, molestan. Pero ni siquiera así sacamos consecuencias útiles de las señales registradas en otros países que afrontan situaciones parecidas. Y al final pagarán los de siempre. Los tres, o treinta, o trescientos infelices apaleados en tal o cual sitio por una turba de bestias analfabetas en busca de alguien a quien linchar después de haberlo explotado hasta el tuétano. A cambio, algún día, cuando la desesperación propia y el racismo inevitable empujen a esos desgraciados al extremo, allí donde se sientan fuertes y puedan no sólo sobrevivir, sino defenderse e incluso agredir, arderán barrios enteros. No les quepa duda. Nos ajustarán las cuentas con su cólera desesperada, históricamente justa. Espero estar aquí para verlo, apoyado en la ventana de la biblioteca con la última botella de vino en la mano: respetables matronas en deshabillé corriendo por las calles mientras los bárbaros, como era inevitable, saquean Roma. Que nos den, entonces. Que nos vayan dando.
jueves, 4 de febrero de 2010
La vida.
Paredes blancas en la sala de espera,
musica sin hilo, acordes en el vacio,
suelo que desaparece tras cada paso.
Gritos sordos ante la puerta,
inexorable juicio te aguarda,
cierra los ojos, mira hacia dentro,
escucha, estridente silencio al franquearla.
¿quien da la vez? balbucea el último
sin dientes, sin prisa, con rumbo
paso tras paso se hace camino
sin pausa, sin descanso, un mundo.
Rendija atezada cuando chirria la puerta,
asoma su cara la enfermera de cofia negra,
nadie la mira, contemplarla aterra.
musica sin hilo, acordes en el vacio,
suelo que desaparece tras cada paso.
Gritos sordos ante la puerta,
inexorable juicio te aguarda,
cierra los ojos, mira hacia dentro,
escucha, estridente silencio al franquearla.
¿quien da la vez? balbucea el último
sin dientes, sin prisa, con rumbo
paso tras paso se hace camino
sin pausa, sin descanso, un mundo.
Rendija atezada cuando chirria la puerta,
asoma su cara la enfermera de cofia negra,
nadie la mira, contemplarla aterra.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Y encima recochineo.... mecaguentoloquesemenea...
Cuando uno se da un empacho y no consigue hacer la digestión, puede arreglar su malestar siguiendo estos puntos:
1.- Acercarse al cuarto de baño.
2.- Abrir la puerta y entrar.
3.- Arrodillarse frente a la taza del WC.
4.- Muy importante, abrir la tapa del WC.
5.- Abrir la boca tanto como sea posible.
6.- Juntar los dedos índice y corazón de la mano derecha (los zurdos pueden hacerlo con la izquierda).
7.- Introducir tan profundamente como sea posible los dedos dentro la boca, previamente abierta.
8.- Tocar la campanilla o gorgonchón según dicen por mi pueblo.
Voilá, sin mayor esfuerzo, se procede a la evacuación por via oral de los alimentos ingeridos, que no digeridos.
En caso de que le resulten excesivemente violentos o desagradables los puntos 5 al 8, pueden sustiuirse por este visionado, que provocará exacta reacción consiguiendo el mismo efecto de alivio.
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