lunes, 27 de abril de 2009

¿Para que existes, amistad?


Suele ocurrir que me llaman con cierta frecuencia para contarme problemas. Debe ser que me tienen por amigo.

Este viernes, me propuso un amigo, CR, quedar para tomar algo. Pocas veces digo no. Y menos aún si sospecho por dónde van los tiros.

Así que después de la hora de cenar,  vino a buscarme a casa y fuimos a un bar, donde se podía hablar, con música de fondo, pero no muy alta.

La lista de problemas típicos debe ser algo así como desamor, trabajo, padres, dinero y salud. En este caso, la cosa iba de amores, número uno de la lista, por quinto siglo consecutivo, que diría Joaquín Luqui.

CR, tiene novia, aunque lleva un tiempo que no lo ve claro, sabe que se acerca el momento de tomar una decisión, pa’lante con todo o punto y final.  Cuando me cuenta situaciones, detalles, estados de ánimo y tormentos, parece que repite mi historia en su último año.  Me reconozco en cada cosa que cuenta, yo ya pasé por ello.

Sólo le di un consejo, un poco largo: Medita profundamente lo que vas a hacer, toma el tiempo que necesites, pero cuando lo tengas claro, no lo demores ni un segundo, comunica tu decisión. Asume que cuando lo hagas, sea la que sea, atravesarás periodos de duda, el arrepentimiento sobrevolará tu conciencia, por eso, cárgate de razones antes de decidir, deberás agarrarte a ellas con frecuencia. Valora lo que tienes, no olvides que hay cosas que solo descubres cuando las pierdes, por lo tanto, añade como puedas ese imponderable a la balanza…y por último… no aceptes consejos.

Lo siento por CR, y por su novia también, pero como puso Casiopea en su blog, cuando el amor le preguntó a la amistad que para que existía, esta le respondió “para curar las heridas que dejaste tú”.

Dejo aquí un poema  de Jorge Luis Borges, ya que todos somos amigos de alguien y todos creemos que tenemos algún amigo.

Carta a un Amigo

 

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,

ni tengo respuestas para tus dudas o temores,

pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo impedir que te alejes de mí.
Pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar,

pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón,

pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

En estos días ore por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.

Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.

Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.

Es lo que siento por todos ellos.

Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea
y la alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo
y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad,

 en estos días pensé en mis amigos y amigas y, entre ellos, apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.

No encabezabas ni concluías la lista.

No eras el número uno ni el número final.

Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad
que transmitías y con la cual desde hace tiempo
se ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.

Entonces entendí que realmente somos amigos.

 

5 comentarios:

  1. Escuchar es la parte más importante de un amigo. A veces no necesitamos consejos, pero si escucharnos a nosotros mismos, o,a menos, que nos describan las opciones que tenemos porque a veces no vemos ni las puertas.
    Un abrazo Titanic.

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  2. Si el amor fuera verdadero no le hubiera preguntado a la amistad nada.
    Sabría perfectamente para que existe la amistad.
    No hay que mezclar churras con merinas,amigo.

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  3. Si en estos casos sobran los consejos, uno muchas veces ya sabe la respuesta aunque le aterré reconocerla. Pero bueno, para eso estamos los amigos, o los que creemos serlo: para escuchar, animar, consolar, disfrutar...aunque a veces la amistad tampoco cura las heridas del amor sino que es un procedimiento que cicatriza por sí mismo.

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  4. Creo que el mejor amigo es el que sabe escuchar y el que te ayuda te equivoques o aciertes, pero que siempe está ahí pase lo que pase.

    Aplaudo lo que le dijistes sobre los consejos.

    Besitos!

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