Sigo inmerso en mi catársis, un proceso que estoy cocinando a fuego lento y removiendo continuamente el puchero para que nada se quede pegado en la cazuela.
Tengo tiempo, no todo el del mundo, puesto que hace ya dos años le puse fecha, queda uno para cumplir los tres marcados. Suficiente.
Consideré (y sigo considerando) que es un tiempo necesario, puesto que este proceso se está realizando en medio de la vorágine del día a día, en la lucha por la supervivencia (económica). Tal vez aquí este el foco de los fallos, no alejarme del todo de mi realidad para ver mi vida lo más alejado posible de ella.
Bueno, es lo que hay ahora y son las reglas del juego que yo mismo creé.
Una de las partes fundamentales de este proceso y la que mas dudas me está generando es la selección de las personas a las que les concedo un determinado peso en mi vida. Esto está siendo realmente complicado e implica decisiones durísimas de tomar, que seguramente quedarán emplazadas al tramo final de la catársis.
Este período de observación y análisis implica la concesión para ellos y para mi del derecho a equivocarse/me y poder rectificar.
Al mismo tiempo, sin querer o queriendo, se está comprobando quienes de verdad están conmigo ahora, en las malas, porque llegado el momento de la catársis final serán ellos quienes recojan los mejores frutos del proceso.
Ayer escuché cosas interesantes, hoy trato de aprehenderlas.
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2 comentarios:
Me gusta mucho esta entrada
La gente que se atreve a estar en las malas merece mucho la pena, pues es en estas cuando la gente suele "volar".
Un saludo y un placer volver a leerte por aquí!
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