domingo, 1 de febrero de 2009

Seis, fueron seis.


Ver llover a través de la ventana tiene su encanto, pero es sin duda el escenario ideal para que la melancolía aparezca en todo su esplendor.
Si me pongo a recordar, soy capaz de revivir casi todas las etapas de mi vida, niñez en casa, infancia en el colegio, adolescencia en el instituto… pero si no trato de recordar nada, hoy vienen solos los recuerdos de mis últimos seis años.
Antes de que me de cuenta, hará un año que se cerró un capitulo de mi vida. Un capítulo que representa un veinte por ciento del tiempo de mi vida, pero sin duda un porcentaje mucho más elevado si reservamos para el concepto vida un significado más extenso que la palabra tiempo.
Soy capaz de recordar las fases de esa relación, perfectamente marcadas, el primer contacto, la conquista, el enamoramiento, la felicidad, la seguridad, la rutina, el desconcierto, la sinrazón, el fin…
Otras relaciones terminaron, pero ninguna supuso tanto en mi vida como esta. Aprendí mucho, tanto por la duración de la misma, como por la compañera que tuve. He tenido mucha suerte, tanta que muchas veces me pregunto si se puede tener tanta suerte dos veces en la misma vida.
Esta vez ha sido diferente, pues yo tomé una decisión, que dado lo que estábamos viviendo, parecía muy fácil de tomar. Así pues, aún siendo relativamente dramático, no tuve excesivos problemas para decir “se acabó.”
Desde ese momento, he aprendido una cosa, por muy controlado que lo tengas todo, por muy reflexivo que seas, por mucho que pienses que lo observaste todo, hay cosas que solo se manifiestan en la ausencia. Terrible, pero cierta paradoja.
Ya he dejado de cuestionarme si acerté o me equivoqué, las cosas en la vida no pasan porque sí, siempre hay motivos.
Esta ha sido una lección importante, cada vez que tomes una decisión importante y trascendente no te vas a escapar de preguntarte a ti mismo si acertaste o no. Por lo tanto, cada vez que debas decidir, asume de antemano que en un futuro próximo deberás enfrentarte al inquisidor más terrible que existe, tú mismo.
La primavera está cerca, se ve, se oye, se huele.

3 comentarios:

  1. jejejje te encontre!!!Y adenas soy la primera que te comenta.
    Espero que te vaya muy bien con esta terapia...a mi por lo menos me sirve.
    Mantenemos el contacto :D

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  2. que bien... me siento politico profesional... con mi blog y todo!

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  3. Dicen que cuando has de encontrar la esencia de un Blog se ha de mirar el primer post, que luego todo va cambiando tal y como evolucionamos los bloggers.
    Dentro de dos, tres, cuatro años, seguro que tomó un cariz muy dispar...

    Encantada de encontrar los restos del Titanic, aún quedará parte de la vajilla??

    Besos de náufraga,
    M.

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