domingo, 16 de octubre de 2011

21 de diciembre de 2.012

Dicen que es la fecha del fin del mundo. Es el día en el que la correlación más fiable del calendario maya, llega a su último día. Existen unas cuantas teorías sobre esta fecha. En mi opinión, fantasías. Resultará que sabían más los mayas hace 3.000 años, que los científicos de hoy día.

El caso es que a mi me sirve la fecha. Si, al menos de un modo metafórico, me sirve. No creo que el mundo se acabe, aunque espero que durante el 2.012, por el bien del mundo, haya un punto y aparte y nuevo párrafo comience. Pero pensando sólo en el mundo que habito, el de dentro de mi piel, él único donde verdaderamente mando yo, si habrá un antes y un después de esa fecha (días arriba, días abajo).

Hace tiempo, mucho, que lo digo, pero hoy quiero dejarlo escrito. Quiero poder leerlo dentro de unos meses y comprobar que esta pseudo profecía/promesa que contraigo conmigo mismo, con mi mundo, se va a cumplir.

Puede que no se acabe el mundo,
tal vez si.
Puede que la vida sea una sucesión de días iguales,
tal vez no,
pero si mi mundo no cambia,
lo cambio yo.

2 comentarios:

  1. Se acabe el mundo o no, lo importante es lo que uno hace consigo mismo mientras tanto ¿no?. Aún te que queda más de un año para comprobarlo ¡animo!

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  2. A veces lo importante no es cuando se acaba el mundo, si no cuando empieza el de uno mismo.

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